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DE LA NEGACIÓN, LA IRA, LA NEGOCIACIÓN, LA DEPRESIÓN Y LA ACEPTACIÓN




Hace semanas que no actualizo este blog, fuertes motivos me lo han impedido. Creo que los peores motivos que una persona puede soportar psicológicamente. 


La pérdida de un ser querido te rompe todos los esquemas, te hace un agujero en el suelo y aprieta para hundirte dentro, a presión, hacia abajo. Y una vez allí, es imposible moverte, ni las piernas ni los brazos te responden. La única parte que puede hacer algo por estar más protegida son los ojos y con ellos lloras, lloras y lloras como nunca lo has hecho en tu vida, mientras notas que al corazón le falta un trozo el cerebro se retuerce aún más en sí mismo para asfixiar los pensamientos y te vas ahogando en tus propias lágrimas. 


Dicen que cuando a alguien le cortan un brazo, sigue notando ese miembro como si todavía estuviese pegado a su cuerpo, a mí me han arrancado los dos de golpe y sin anestesia, y no los siento, no tengo el reflejo fantasma de notarlos. Se han ido, rápido, rápido, tenían prisa de huir de un mundo en el que han vivido, pero en el que se les ha engañado, se les ha robado, se les ha abandonado para morir en una habitación desinfectada de un hospital, lejos de su casa, sin saber si habían cobrado la pensión (que era una de las pocas cosas que todavía les mantenía con algo de dignidad y que se preguntaban día a día). Se han ido solos, y a lo mejor alguien cree que se han vuelto a juntar en algún sitio. Yo no lo creo, la vida les ha enseñado que hasta tu sombra te abandona en cuanto se va el sol. Y el sol se fue y ellos a saber dónde están. 


No fueron los mejores padres, pero tampoco tuvieron los mejores hijos, quizás una cosa lleva a la otra, por eso, estoy segura que estén donde estén se han dado cuenta que están mucho mejores sin nosotros. Y hacen bien. 


De las fases del duelo, no sé cual es la mía, no niego que se han ido, tengo mucha rabia dentro, no seré capaz de negociar nada con nadie, la depresión es mi alma gemela desde la infancia y sólo aceptaré lo que ha pasado cuando vea que se ha hecho justicia. 


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